Cuando hablamos de la eficiencia y sostenibilidad que un cobot aporta a una empresa, destaca por el uso más inteligente posible de los recursos y la menor generación de efectos negativos, gracias a su exhaustividad y el manejo de datos que le permite crear modelos predictivos.
A nivel planeta, esto se traduce en el empleo de una herramienta de producción automatizada que prima el ahorro, la seguridad y, como robot colaborativo, mide y controla los efectos que su actividad tiene en el entorno: temperatura, emisión de gases, productos desechados, …
Por lo que no cabe duda de que la robótica colaborativa cuida de que la producción industrial tenga en cuenta al medio ambiente facilitando:
Mayor aprovechamiento de los recursos
Las soluciones automatizadas inteligentes son muy demandadas en las cadenas de producción de todo tipo de sectores porque están capacitadas para aprovechar mejor todos los consumibles con los que trabaja.
Un ejemplo lo encontramos en la aplicación de la robótica colaborativa paratareas de soldadura, donde el cobot hace un uso más inteligente del material adhesivo, gastando menos materias primas. Al realizar la tarea con mayor precisión y menos errores, también se reduce la cantidad de producto desaprovechado. Y ocurre lo mismo si hablamos de aplicaciones de corte, montaje o acabado.
Trabajando con menor margen de error y reduciendo la cantidad de productos defectuosos o sobrantes, se generan menos residuos lo que permite que las repercusiones negativas de una producción en el planeta sean menores y más controladas.
Inversiones de larga durabilidad
Una de las aplicaciones más rentables de la robótica colaborativa se centra en el machine tending, es decir, en el cuidado y atención de la maquinaria para asegurar que la cadena de producción siempre funciona en perfectas condiciones y, con ello, garantizar una larga vida útil de las máquinas.
Junto a esto, los kits de aplicaciones son valiosas herramientas que ayudan a que un cobot trabaje de forma más precisa y reduciendo las tareas de mantenimiento que pueden surgir por su labor constante o el contacto con materiales dañinos.
Incentivar las producciones locales