La agroindustria tiene un papel estratégico en la economía mundial. La unión entre la agricultura y la agroindustria sustenta cadenas productivas complejas, orientadas tanto al abastecimiento interno como a la exportación.
La agroindustria tiene un papel estratégico en la economía mundial. La unión entre la agricultura y la agroindustria sustenta cadenas productivas complejas, orientadas tanto al abastecimiento interno como a la exportación.

La agroindustria tiene un papel estratégico en la economía mundial. La unión entre la agricultura y la agroindustria sustenta cadenas productivas complejas, orientadas tanto al abastecimiento interno como a la exportación.
Son varios los desafíos que enfrenta el sector, como la presión por mayor eficiencia, la escasez de mano de obra calificada, las exigencias sanitarias rigurosas y la necesidad de mayor previsibilidad operativa.
En este contexto, las tecnologías de automatización, como los robots colaborativos (cobots), son aliados estratégicos en la línea de producción. Esto se debe a que los robots pueden ayudar a ampliar la capacidad productiva de los negocios, además de reducir errores y elevar el estándar de calidad, operando codo a codo con los empleados.
La agroindustria puede caracterizarse como un conjunto de actividades que transforman materias primas de origen agrícola, pecuario, forestal o acuícola en productos procesados o semiprocesados.
En América Latina, contamos con una agroindustria que combina escala, diversidad productiva y una fuerte inserción en el comercio internacional, pero que opera bajo una presión creciente por eficiencia, trazabilidad y previsibilidad. Entre 2020 y 2022, las exportaciones agroalimentarias de la región se aceleraron por encima del ritmo del comercio total: en 2022, el valor exportado del sector creció 25,3%, mientras que el total de mercancías avanzó 15,3% (muestra de países que incluye a Brasil y México).
Además, la balanza comercial agroalimentaria regional amplió el superávit, pasando de US$ 155,6 mil millones (2019) a US$ 231,4 mil millones (2022), reforzando el peso del procesamiento y la transformación de alimentos en la competitividad regional.
En Brasil, el agronegocio tiene una fuerte presencia. En 2024, el PIB del agronegocio alcanzó R$ 2,72 billones, representando el 23,2% del PIB nacional. Dentro de este resultado, la agroindustria fue uno de los aspectos más destacados, con un crecimiento del 2,94% en 2024 frente a 2023, lo que indica que las ganancias de escala y eficiencia en la transformación siguen siendo decisivas para sostener los márgenes.
Cuando observamos la industria de alimentos como parte central de la agroindustria brasileña, las cifras ayudan a contextualizar el tamaño del sector: reúne a más de 38 mil empresas, procesa el 58% de lo que se produce en el campo y representa el 10,8% del PIB del país, con 1,8 millones de empleos formales directos.
En México, el escenario también evidencia la importancia del complejo agroalimentario, con la agroindustria conectada tanto a la oferta interna como a las cadenas regionales. Datos públicos de seguimiento sectorial muestran variaciones positivas en ramas industriales vinculadas al agro, como bebidas y tabaco, que registraron un PIB sectorial de 6,58 mil millones de pesos mexicanos en el segundo trimestre de 2024, con crecimiento trimestral.
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A diferencia de los robots industriales tradicionales, los cobots están diseñados para operar en entornos compartidos con humanos, sin la necesidad de complejas vallas de seguridad. Los robots de UR cuentan con sensores de fuerza, sistemas de parada automática e interfaces intuitivas, lo que facilita su adopción en la agroindustria.
En el agronegocio, estas características son fundamentales. Muchas plantas agroindustriales tienen un diseño dinámico, variación de productos y procesos estacionales. Los cobots pueden adaptarse a este escenario, ya que pueden ser reprogramados rápidamente para nuevas tareas.
El uso de cobots en la agroindustria ya es una realidad en diferentes etapas de la cadena productiva. A continuación, enumeramos las aplicaciones más comunes. Consulte:
Cobots equipados con sistemas de visión son capaces de identificar defectos, variaciones de color, tamaño o forma en frutas, granos y muchos otros productos en la línea de producción industrial. Este tipo de automatización ayuda a garantizar la estandarización de los productos y reduce pérdidas causadas por errores manuales.
En la agroindustria de alimentos, los procesos de empaque requieren repetibilidad, higiene y un ritmo constante. Los cobots pueden asumir fácilmente tareas de encajonado, sellado y paletización, manteniendo la productividad incluso en turnos prolongados.
En entornos que exigen un alto control sanitario, como frigoríficos, plantas lácteas e industrias de procesamiento vegetal, los cobots ayudan a reducir el contacto humano directo con los productos, disminuyendo los riesgos de contaminación y mejorando el cumplimiento normativo.
En operaciones que conectan la agricultura y la agroindustria, los cobots también pueden actuar en etapas como la preparación de plantines, la separación de insumos, la dosificación de ingredientes y la organización logística interna.
La adopción de cobots tiende a ser más ventajosa cuando existen tareas repetitivas, riesgo ergonómico para los operadores o necesidad de precisión constante. También tiene sentido en escenarios donde la rotación de mano de obra impacta la estabilidad de la producción.
Otro punto relevante es el retorno sobre la inversión. A diferencia de las grandes celdas robotizadas, los cobots requieren una menor inversión inicial, una instalación simplificada y una curva de aprendizaje corta. Esto hace que la automatización sea accesible no solo para grandes grupos, sino también para medianas y pequeñas agroindustrias.
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Los cobots de Universal Robots fueron diseñados para cumplir con los más altos estándares de seguridad industrial, con certificaciones CE y opciones de validación conforme a la ISO/TS 15066.
Nuestro sistema de seguridad patentado ofrece ocho funciones de seguridad ajustables:
Estas funciones pueden configurarse de acuerdo con los requisitos considerados necesarios en las evaluaciones de riesgo basadas en las directrices de la ISO/TS 15066.
Además, su integración se realiza de forma modular y adaptable, respetando el diseño de las fábricas de la agroindustria, sin comprometer el flujo actual de trabajo. Esto hace posible conciliar aumentos de productividad con un riguroso cumplimiento de las normas de seguridad.
La agroindustria transforma materias primas agrícolas en productos procesados, siendo una etapa esencial dentro del agronegocio.
Sí. Los cobots se utilizan ampliamente en la agroindustria de alimentos, incluso en entornos que exigen altos estándares sanitarios.
Los cobots operan de forma colaborativa, sin necesidad de grandes estructuras de seguridad, y son más fáciles de programar y adaptar.
Sí. El menor costo de implementación, en comparación con los robots industriales tradicionales, hace que los cobots sean accesibles para empresas de diferentes tamaños.
No. Actúan como apoyo, asumiendo tareas repetitivas y permitiendo que las personas se enfoquen en actividades de mayor valor agregado.
Clasificación, empaque, paletización, inspección de calidad y manipulación de alimentos son los principales.
En general, no. La instalación es simple y la programación puede realizarse por operadores sin conocimientos avanzados en robótica.
Sí. Reducen desperdicios, retrabajos y el consumo excesivo de recursos, contribuyendo a operaciones más sostenibles.
¿Quiere saber cómo aplicar cobots en su línea de producción? Hable con nuestros especialistas de Universal Robots y descubra cómo adaptar la tecnología a su proceso.
